Ácaros

ÁCAROS

Los ácaros son una subclase de los arácnidos. Existen casi 50 000 especies descritas, y se estima que existen entre 100 000 y 500 000 especies que todavía no han sido halladas.

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La mayoría de los ácaros son diminutos y alcanzan unos pocos milímetros de longitud; el ácaro de los folículos humanos mide solo 0,1 mm (menor que algunos protozoos) y los ácaros del polvo doméstico miden entre 0,2 y 0,5 mm; en el otro extremo, los ácaros de terciopelo alcanzan longitudes de 10 mm.

 

Hay ácaros en medios terrestres y acuáticos, incluso en el medio marino. Son en su mayoría depredadores, pero los hay fitófagos, detritívoros y parásitos; las garrapatas son hematófagas y son vectores de numerosas enfermedades infecciosas.

Algunos ácaros tienen impactos negativos, incluso con implicaciones económicas, al ser parásitos de plantas, de animales (como las garrapatas de las abejas melíferas del género Varroa) y del ser humano (como el ácaro arador de la sarna), o el ácaro del polvo (Dermatophagoides farinae) causante de alergias.

Los excrementos de los ácaros y los ácaros muertos son los factores desencadenantes más comunes de la alergia perenne y de los síntomas del asma; se dispersan en un polvo fino que es inhalado por los habitantes del recinto donde se encuentran.

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Ácaro del polvo

Los ácaros del polvo, que son los que se hallan en los entornos domésticos, se encuentran por toda la casa. En las habitaciones, los ácaros se alimentan de escamas de piel humana o animal. Una persona desprende un total aproximado de un gramo de piel al día. Los ácaros abundan en colchones, mantas, almohadas, sábanas y sofás, ya que son dermatófagos. Se desenvuelven en condiciones óptimas con temperaturas superiores a 20 °C y humedades comprendidas entre el 70 y el 80 %. Sobreviven a la aspiradora, ya que cuentan con uñas como garfios en las patas, con las cuales se "agarran" o se sujetan al material correspondiente.

 

Los ácaros viven entre dos y tres meses, en los cuales realizan una o dos puestas de huevos, las cuales suelen contener entre 20 y 40 huevos. Los periodos más propicios para la reproducción son la primavera y el otoño.

Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo pueden incluir congestión o goteo de la nariz con estornudos (particularmente en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, tos, silbido al respirar y enrojecimiento de la piel.

Las medidas preventivas para evitar los ácaros domésticos son los primeros pasos para evitar las alergias. Entre estas medidas están:

  • La aireación diaria de las habitaciones.
  • Cambio frecuente de colchones.
  • La exposición de los colchones, ropa de cama y demás lencería del hogar al sol.
  • El lavado frecuente a más de 60 °C (grados Celsius) de la ropa de cama, alfombras y tapices (o evitar estos últimos por completo).
  • La aspiración de todos los elementos de la habitación con aspiradores especiales (no lineales), HEPA o con sistemas hidráulicos. Los descontaminadores y sistemas capaces de retener partículas de 0,1 µm (micrómetros) son los más eficaces.
  • La utilización de fundas antiácaros para los colchones y almohadas.
  • Evitar animales domésticos, ya que son portadores de ácaros.
  • El lavado frecuente de los muñecos de peluche (o evitarlos).
  • Mantener una atmósfera seca, entre 50 y 60 % de humedad relativa y una temperatura inferior a 20 °C.
  • Evitar las regiones con climas húmedos.
  • Evitar acercamiento a lugares con depósitos de algodón, plumas o pelos de animales, los cuales acumulan y propician su desarrollo.

Los ácaros del polvo no muerden ni contagian enfermedades, serían calificados como inofensivos si no causaran en las personas alérgicas síntomas severos.

 

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