Existe la creencia errónea de que el descenso de las temperaturas elimina el riesgo de infestaciones. Sin embargo, el invierno no detiene la actividad de las plagas, sino que altera su comportamiento y ubicación. Ante el frío exterior, muchas especies buscan refugio en el interior de edificios, almacenes y viviendas, donde encuentran las condiciones óptimas de temperatura, humedad y alimento. Esta migración estacional convierte la prevención y el control de plagas en una tarea crítica para garantizar la salubridad y la integridad de las infraestructuras durante los meses más fríos.

Introducción: La actividad de las plagas durante la temporada invernal

Existe la creencia errónea de que el descenso de las temperaturas elimina el riesgo de infestaciones. Sin embargo, el invierno no detiene la actividad de las plagas, sino que altera su comportamiento y ubicación. Ante el frío exterior, muchas especies buscan refugio en el interior de edificios, almacenes y viviendas, donde encuentran las condiciones óptimas de temperatura, humedad y alimento. Esta migración estacional convierte la prevención y el control de plagas en una tarea crítica para garantizar la salubridad y la integridad de las infraestructuras durante los meses más fríos.


Las plagas más comunes en invierno: Comportamiento y riesgos

A continuación, analizamos las especies que presentan una mayor incidencia en entornos urbanos y domésticos durante el invierno:

1. Roedores (Ratones y Ratas)

Los roedores son la plaga invernal por excelencia. Con la escasez de alimentos en el exterior y el descenso térmico, buscan activamente grietas y rendijas para acceder a techos, sótanos y paredes.

  • Riesgos: Daños estructurales por roer cableado eléctrico (riesgo de incendio), contaminación de alimentos y transmisión de enfermedades como la salmonelosis o la leptospirosis.

  • Indicadores: Presencia de excrementos, ruidos en cámaras de aire y marcas de roedura en materiales de embalaje.

2. Cucarachas (Especialmente la Blattella germanica)

Aunque suelen asociarse al calor, las cucarachas se mantienen activas en invierno refugiándose en motores de electrodomésticos, calderas y conductos de calefacción.

  • Comportamiento: Buscan microclimas húmedos y cálidos dentro de cocinas y baños.

  • Impacto: Son vectores de patógenos y sus excrementos o mudas de piel pueden exacerbar crisis de asma y alergias en los ocupantes del inmueble.

3. Chinches de cama (Cimex lectularius)

Las chinches no dependen del clima exterior, sino de la presencia de huéspedes humanos y de la temperatura estable del interior de las viviendas.

  • Persistencia: La calefacción central les permite mantener su ciclo de reproducción durante todo el año.

  • Detección: Manchas de sangre en sábanas, pequeñas picaduras en línea en la piel y presencia de ejemplares en las costuras de los colchones.

4. Insectos de la humedad (Lepismas o "Pececillos de plata")

La condensación que se genera en interiores durante el invierno favorece la aparición de estos insectos en zonas como baños, cocinas o bibliotecas.

  • Daños: Se alimentan de almidón y moho, pudiendo dañar papel, encuadernaciones de libros y ciertos tejidos.



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