Con la llegada del frío es habitual que aumenten los avisos por presencia de ratas en trasteros, garajes y zonas comunes de edificios. Lo que durante el verano pasa desapercibido, en invierno se convierte en un problema evidente: ruidos, excrementos, destrozos o malos olores.
Las ratas no aparecen por casualidad. El invierno las empuja a buscar refugio, alimento y calor, y los trasteros reúnen, en muchos casos, todas las condiciones necesarias para que se instalen sin ser detectadas durante semanas o incluso meses.
Durante los meses fríos, las ratas reducen su actividad en el exterior y buscan espacios cerrados donde protegerse de las bajas temperaturas y de la falta de alimento. Los trasteros, especialmente aquellos poco utilizados, son lugares ideales: suelen ser tranquilos, con poca luz, humedad y numerosos escondites entre cajas, muebles u objetos almacenados.
Además, es frecuente que existan accesos inadvertidos, como grietas, desagües, bajantes, rejillas o puertas mal selladas. Una rata puede colarse por huecos muy pequeños, por lo que cualquier punto débil en la estructura del edificio facilita su entrada.
Otro factor importante es la disponibilidad de alimento. Restos orgánicos, comida almacenada incorrectamente, bolsas de basura o incluso el cartón y algunos materiales almacenados pueden atraerlas. Una vez encuentran un entorno favorable, tienden a permanecer y reproducirse, aumentando rápidamente el problema.
Riesgos asociados a la presencia de ratas
La presencia de ratas no solo provoca daños materiales —cables roídos, aislamientos destrozados o mobiliario dañado—, sino que también supone un riesgo sanitario. Estos roedores pueden transmitir enfermedades, contaminar superficies y generar un entorno insalubre, especialmente en comunidades de vecinos o edificios con trasteros compartidos.
Errores habituales
Uno de los errores más comunes es pensar que se trata de un caso puntual o intentar solucionarlo con trampas domésticas. Estas medidas rara vez eliminan el problema de raíz, ya que no actúan sobre el foco ni evitan nuevas entradas. Además, una infestación puede avanzar sin ser visible hasta que el número de individuos es elevado.
Control y prevención
El control eficaz de ratas debe realizarse de forma profesional, identificando los puntos de acceso, evaluando el entorno y aplicando medidas de control seguras y adecuadas. Tan importante como el tratamiento es la prevención, que incluye el sellado de accesos, la correcta gestión de residuos y el orden en las zonas de almacenamiento.
En nuestras inspecciones es habitual detectar pequeños detalles que favorecen su presencia y que, una vez corregidos, evitan futuros problemas. Actuar a tiempo es clave para evitar que una presencia puntual se convierta en una infestación.
Ante cualquier indicio de actividad de ratas en su trastero, no dude en
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Una intervención temprana evita problemas mayores.
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